Imputaron al director de Batán por la fuga de los tres menores
El fiscal Martínez Soto acusó al titular del Centro de Recepción de Menores del delito de "favorecimiento culposo a la evasión". Y lo citó hoy a declarar. Los menores siguen prófugos. Los cuatro guardias implicados en el caso se negaron a declarar.
Un día después de que se fugaran de Batán tres adolescentes de 17 años acusados de delitos graves, el fiscal Walter Martínez Soto imputó al director del Centro de Recepción de Menores, Roberto Adán, por el delito de "favorecimiento culposo a la evasión" y lo citó hoy a prestar declaración.
La investigación iniciada comprende la sospecha de que dos horas antes de la fuga uno de los guardias habría llamado por teléfono para avisar que los menores estaban intentando escaparse. Los investigadores también secuestraron en Batán un libro de notas donde quedó asentada por escrito la comunicación: "Hay un menor que se está colgando de una reja para tratar de fugarse".
Anoche, mientras los adolescentes continuaban prófugos y eran intensamente buscados por la policía en distintos puntos de Mar del Plata, los investigadores intentaban reconstruir cómo se produjo la fuga. Así, sospechan de la complicidad de los cuatro guardias del Ministerio de Desarrollo Social bonaerense encargados de custodiar a los menores. Aconsejados por sus abogados, los acusados por el delito de evasión tomaron la misma decisión: se negaron a prestar declaración. "Con el correr de los días vamos a determinar si el delito es culposo o doloso. Por el momento, la imputación es doble para garantizarles la mejor forma de defenderse", dijo a LA CAPITAL una alta fuente de la investigación. Los guardias permanecen en libertad ya que el delito que se les imputa es excarcelable.
Adán, uno de los cinco involucrados en el caso, fue citado a declarar hoy a partir de las 10 de la mañana ante el fiscal Soto.
Sobre el director pesa la presunción de un delito para que el que se contempla sólo una multa de hasta mil pesos.
La fuga se produjo el domingo cerca de las seis de la tarde, cuando los tres menores fueron hasta una sala de juegos del centro de Batán con el pretexto de jugar al ping pong. Sin perder tiempo, con la mesa bloquearon la puerta de entrada, luego se colgaron de una reja ubicada en el techo y comenzaron a hacer presión contra una pared de acrílico hasta que la derribaron. Tuvieron éxito con el plan: recorrieron los casi doscientos metros que los separaban del cerco perimetral y se escaparon. Los investigadores sospechan de los guardias y manejan dos hipótesis: la primera indica que los hombres encargados de la custodia no estaban en su lugar de trabajo y la segunda sostiene que directamente les allanaron el camino para dejarlos ir.
Los menores enfrentan procesos judiciales por hechos graves: uno está imputado por el asesinato del panadero Oscar Vázquez (65) en el barrio Belgrano -un crimen que generó conmoción en la ciudad-, otro de abuso sexual y el tercero de cometer varios robos agravados.
Al cierre de esta edición los adolescentes eran intensamente buscados por la policía, que montó un amplio operativo en puntos estratégicos de Mar del Plata. "Estamos custodiando también la casa de los menores por si deciden volver. Pero recapturarlos no va a ser sencillo porque conocen la metodología de la policía", dijeron fuentes del caso. Y agregaron: "Aunque no tenían buena relación entre ellos, presumimos que podrían estar juntos escondidos en algún lugar. Estamos seguros de que no se fueron de la ciudad porque no tienen recursos para hacerlo".
La fuga generó conmoción en el centro de Batán, donde permanecen alojados unos 40 menores. Todos llegaron allí por delitos graves: desde homicidios hasta violaciones y robos violentos a mano armada.
Uno de los menores que se escapó tiene 17 años y comenzó a delinquir cuando sólo tenía doce años. Fue detenido diez veces por robo de motos, asaltos violentos a casas con privación ilegal de la libertad, uso de arma civil y lesiones. Del delito más grave que se lo acusa sucedió semanas atrás: el asesinato del panadero Vázquez en el barrio Belgrano.
Todo comenzó a las 5 de la mañana del 20 de abril cuando Vázquez salió de su casa -ubicada en Ayolas al 11100- para ir a trabajar. Al llegar a la esquina de Ayolas y 216 fue asaltado presuntamente por el menor. La víctima recibió una feroz golpiza y cayó desvanecido sobre la calle de tierra. Murió a los pocos minutos. Mientras que el adolescente habría escapado con algunas pertenencias, entre ellas su documento de identidad. Después de un raid delictivo para conseguir plata para comprar droga, la policía lo detuvo. Se informó que las pruebas que lo implicaban en el crimen eran su ropa manchada de sangre y el haberle encontrado el DNI del panadero en el bolsillo.
FUENTE: DIARIO LA CAPITAL.-
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